¿Qué es la hipercolesterolemia? ¿Cómo podemos prevenirla?

3 de March del 2015

 ¿Qué son las enfermedades cardiovasculares?

Las enfermedades cardiovasculares son enfermedades que pueden afectar al corazón (infarto, angina e insuficiencia cardiaca) y a otros órganos como el cerebro (hemorragia o infarto cerebral) o el riñón (insuficiencia renal). Dentro de esta categoría se engloban distintas patologías; las más frecuentes en nuestro país son la hipertensión (tensión alta) y la hipercolesterolemia (colesterol alto).

 ¿Qué es el colesterol y cuándo puede suponer un problema?

 El colesterol es un tipo de grasa que se forma en el hígado a partir de alimentos grasos y desempeña diversas funciones en nuestro organismo:

· Función estructural: El colesterol es un componente muy importante de las membranas celulares de los animales, a las que confiere estabilidad.

· Es precursor de la vitamina D: La vitamina D se sintetiza en nuestro cuerpo a partir del colesterol y su papel es fundamental en el metabolismo del calcio.

· Es el origen de ciertas hormonas: A partir del colesterol se originan, por ejemplo, hormonas sexuales, como la progesterona, los estrógenos y la testosterona.

De este modo, se trata de grasas necesarias para el correcto funcionamiento del organismo, pero su presencia en niveles excesivos puede ser peligrosa. En términos globales, la hipercolesterolemia se define por cifras de colesterol total en sangre mayores de 200 mg/dl, según la Sociedad Española de Arteriosclerosis. Cuando se superan estos niveles, las grasas tienden a acumularse en el interior de las arterias, lo que impide el flujo de sangre y puede desencadenar enfermedades cardiacas graves, así como accidentes cerebro-vasculares.

A este efecto, suele hablarse de dos tipos de colesterol:

 -Colesterol HDL (colesterol bueno): que tiene un efecto protector, puesto que libera el exceso de colesterol de las paredes de los vasos sanguíneos. Por lo tanto, un nivel alto de este tipo de colesterol se considera positivo.

 -Colesterol LDL (colesterol malo): el que se deposita en las paredes de las arterias, y por tanto el que resulta peligroso y hay que controlar.

¿Cómo se detecta la hipercolesterolemia? ¿Cuáles son sus síntomas?

 La forma más frecuente y sencilla de detectar niveles de colesterol fuera de lo normal es mediante un análisis de sangre. El diagnóstico se basa en una serie de cifras recomendadas:

 · Colesterol Total: Deseable: menor de 200 mg/dl. Alto riesgo: mayor de 240mg/dl.

 · Colesterol LDL: Deseable: menor de 130 mg/dl. Alto riesgo: mayor de 160 mg/dl.

· Colesterol HDL: Deseable: mayor de 45 mg/dl. Alto riesgo: menor de 35 mg/dl.

No obstante, en ocasiones se pueden presentar signos visibles como manchas espesas de color amarillo alrededor de los ojos o en alguna otra zona de la piel, que se forman por los 2 depósitos de colesterol que se acumulan en el interior de las arterias. A menudo estas señales se pueden apreciar en personas con colesterol alto hereditario. En caso de detectarlas, es conveniente acudir al médico para realizar los controles necesarios.

 Además, la obesidad también es una señal de posible colesterol alto, por lo que es recomendable que las personas con sobrepeso se realicen análisis de sangre periódicos para controlar estos niveles.

¿Quién lo padece de forma más habitual?

Entre el 50 y 69% de los españoles tienen hipercolesterolemia y en su mayoría no están bien controlados, según la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria. La probabilidad de tener colesterol alto es mayor si existen antecedentes familiares de cardiopatías coronarias, accidentes cerebro-vasculares u otras enfermedades relacionadas con el colesterol. Además, la edad o una menopausia temprana en la mujer también predisponen a padecer estos problemas. Sin embargo, en los últimos años se ha observado que el colesterol afecta cada vez a más niños y adolescentes en nuestro país. De hecho, según datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, España es el país con mayor porcentaje de niños obesos: un 16% de los menores de entre 6 y 12 años

 ¿Qué factores acentúan el riesgo de sufrir esta dolencia?

Una alimentación poco saludable y con alto contenido en grasas saturadas y la falta de ejercicio físico son los principales factores de riesgo a la hora de predisponer a una persona a sufrir hipercolesterolemia.

¿Cómo puede prevenirse o paliarse?

Unos hábitos saludables junto con una alimentación sana y variada son indispensables para mantener unos niveles de colesterol adecuados.

 

 Decálogo de consejos frente a la hipercolesterolemia:

1. Mantener un peso adecuado: Es necesario perder peso si se sufre de obesidad o sobrepeso.

 2. Practicar regularmente ejercicio físico: Por ejemplo, andar, correr, nadar, o realizar aerobic o ciclismo, en días alternos y de acuerdo a las posibilidades reales de cada persona.

3. Huir del tabaco: Evitando fumar o ser fumador pasivo.

4. Moderar el consumo de alcohol: No más de dos o tres vasos diarios en el caso de los hombres y uno y medio para las mujeres.

 5. Elaborar una dieta rica en vegetales: Que incluya frutas y verduras varias veces al día. Carnes blancas o rojas (cortes magros), pollo sin piel y pescados azules; lácteos y quesos desnatados; cereales y legumbres.

  6. Limitar el consumo de grasas saturadas: Los alimentos con alto contenido en grasas saturadas no son recomendables: la carne roja, los embutidos, las salchichas, los quesos curados, la manteca, o la bollería deben evitarse dentro de lo posible. En su lugar, puede recurrirse a carnes blancas como el pollo, las cereales y las legumbres, y el pescado, todo ello acompañado por aceite de oliva, que tiene propiedades cardiosaludables.

7. Escoger productos desnatados: La leche y los yogures enteros contienen niveles elevados de grasas, por lo que se recomienda sustituirlos por lácteos desnatados. Así mismo, el queso fresco es preferible al que está muy curado.

8. Consumir alimentos ricos en ácidos grasos insaturados: Los ácidos grasos, como el Omega -3, son nutrientes fundamentales para la correcta regulación del metabolismo del colesterol y los triglicéridos, otro tipo de grasas que también incrementan el riesgo de padecer problemas cardiovasculares. Podemos encontrarlos, sobre todo en frutos secos y en pescados azules, como el atún, el chicharro, las anchoas…

9. Consultar al farmacéutico acerca de las soluciones nutricionales: Los complementos nutricionales pueden ser una solución apropiada para completar el aporte de Omega 3 que el organismo necesita. La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria recomienda la ingesta diaria de 200 mg de ácidos grasos omega 3·

10. Seguir rigurosamente el tratamiento establecido por el médico: En aquellos casos en los que se diagnostique una enfermedad o riesgo cardiaco, es importante que, además de contemplar los anteriores consejos de alimentación y hábitos, de carácter preventivo, sigamos sus indicaciones.

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Fuentes:

 Asociación Española de Hipertensión Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición

AESAN: Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición

 SEMERGEN: Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria

Enciclopedia Universal en Español Departamento Médico de Laboratorios Cinfa